Colección: Sales saludables

Sales que no son lo que parecen.

La sal de mesa que llega a la mayoría de cocinas ha pasado por procesos
industriales que eliminan casi todo lo que no es cloruro de sodio. El
resultado es un producto químicamente puro, pero biológicamente pobre.

Nuestra selección parte de un criterio diferente: sales no refinadas,
de origen rastreable, con la mineralización que cada yacimiento o
cosecha aporta de forma natural. La sal gris celta de la cosecha
atlántica tradicional, la rosa del Himalaya de Khewra, la azul persa
del desierto de Semnan, la ahumada Schwäbisch alemana sobre madera
de haya, y nuestras escamas Sun Flakes para los acabados.

Cada sal tiene su lugar en la cocina y su perfil de mineralización
distinto. Ninguna pretende ser "milagrosa". Todas comparten lo que
una sal debería ser: un producto con origen, no un commodity blanco
de proveedor opaco.

Lee también: por qué importa la sal sin refinar
[enlace al futuro post de blog cuando se publique]